Como Colombianas pertenecientes al Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo MODEP, expresamos nuestra alegría y entusiasmo para compartir con mujeres que, desde distintos territorios, diversidades y procesos organizativos de nuestra América, sueñan, construyen y proponen una transformación de la sociedad, congregándonos en Buenos Aires Argentina en el IV Encuentro de Mujeres de América Latina y el Caribe.
Hoy Colombia vive un nuevo momento político. Como ocurre en distintos países de América, asistimos al fortalecimiento de proyectos políticos que reivindican el orden, la autoridad, la seguridad y el patriotismo como ejes centrales de gobierno. La existencia y el fortalecimiento de regímenes fascistas avalados y apoyados por el gobierno de Trump, se enmarca en una disputa geopolítica entre los imperialismos, que apuntan al colonialismo, a borrar y cooptar los avances alcanzados por movimientos políticos, sociales y populares, y entre ellas por el movimiento de mujeres y de feministas.
El nuevo gobierno colombiano representa una corriente internacional de extrema derecha que articula un proyecto económico, político y cultural orientado a restaurar formas tradicionales de dominación y a restringir derechos conquistados por amplios sectores sociales. El gobierno de Aberlado de la Espriella y el gabinete que entrará a gobernar en Colombia desde el 7 de agosto, es de corte fascista, que gobernará para los más ricos, para los sectores tradiciones.
Retomará aspectos del proyecto de las clases dominantes tradicionales, desprestigiará y perseguirá a la izquierda, al movimiento obrero, al feminismo, al comunismo y propugnará por seguir posicionando un pensamiento conservador, que arrasará las diferentes formas de vida por impulsar a raja tabla del capitalismo y la exaltación de valores tradicionales como mecanismos de control social y político, privilegiando la política criminal, la recuperación del “principio de orden” y la criminalización de la protesta popular.
Por ello, Colombia enfrenta riesgos asociados a la profundización de la guerra, al despojo de los territorios, al debilitamiento de los controles institucionales, a la polarización política y a la utilización de la seguridad como eje privilegiado de la acción gubernamental, que se expresará en persecución y criminalización.
Para los sectores populares, democráticos y revolucionarios que aportaron al gobierno saliente de Gustavo Petro, este nuevo escenario político lo llevará a defender los derechos alcanzado y a trazar caminos de reagrupamiento, fortaleciendo las alianzas, y propugnando por ganar el sentir y pensar del pueblo, en medio de una fuerte polarización.
Adicionalmente, el nuevo contexto político no solo supone un cambio de gobierno, sino una profundización de los sistemas de dominación y formas de opresión. El proyecto político busca reforzar el patriarcado, el racismo, el colonialismo y las desigualdades de clase mediante la exclusión, la consolidación de un orden social basado en la autoridad, la moral conservadora, las nuevas formas de educación y el control de la diversidad, profundizando las distintas formas de subordinación y debilitando los avances alcanzados.
Las mujeres, las personas LGBTIQ+, los pueblos indígenas, afrodescendientes, la juventud y otros sectores históricamente excluidos enfrentarían mayores restricciones al ejercicio de sus derechos, una mayor regulación sobre sus cuerpos y proyectos de vida, y una ofensiva cultural que deslegitima sus luchas.
Por ello, el proceso que se adelantará en Colombia requiere no solo defender las conquistas y derechos ganados, sino denunciar y luchar contra el fascismo, defender la democracia para el pueblo, es un aspecto que requerirá la organización y movilización del pueblo, que llevará a disputar la hegemonía y el pensamiento hacia la necesidad y convicción de que es posible un cambio.
El pueblo Colombiano ha demostrado, una y otra vez, que es protagonista de la defensa de la vida, de los territorios, de la paz y del cambio. Los levantamientos populares fueron un escenario de resistencia, pero también de construcción, por ello, nuestra tarea hoy consiste en fortalecer nuestras organizaciones, ampliar las alianzas democráticas, promover el pensamiento crítico y seguir construyendo una sociedad diferente. Hoy requiere que el movimiento democrático fortalezca las luchas antimperialistas y anticolonial y levante las banderas contra el capitalismo, el fascismo, el racismo y el patriarcado.
Invitamos a las diferentes organizaciones, mujeres y organizaciones presentes a expresar su solidaridad con el pueblo colombiano, esperamos que el resultado del Encuentro fortalezca el espíritu e ímpetu de lucha y de resistencia en cada uno de sus países y regiones. La solidaridad y coordinación de los procesos democráticos y revolucionarios, incluyendo a las mujeres es un aspecto importante en la defensa de la vida y para enfrentar los diferentes regímenes fascistas y autoritarios en nuestra América.
La historia nos ha enseñado que ningún proyecto basado en la exclusión, el miedo o la opresión es eterno. Los pueblos siempre encuentran caminos para resistir, organizarse y abrir nuevos horizontes de transformación. Estamos llamadas y llamados a fortalecer nuestras organizaciones, a tejer alianzas entre los pueblos de América Latina y el Caribe y convertir la esperanza en una fuerza colectiva capaz de defender la vida y la dignidad de nuestros pueblos. Con unidad, conciencia y organización seguiremos demostrando que otro futuro es posible y que las mujeres son protagonistas de su construcción.
Frente a las nuevas formas de dominación, construimos esperanza, organización y transformación
Sin mujeres no hay revolución. Abajo el Patriarcado y toda forma de opresión.
Contra el fascismo, organización, lucha y alternativa popular
24, 25 y 26 de Julio de 2026

